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| nunca le digas que se ve mal cuando van a salir; tampoco hagas la pregunta “¿ya te arreglaste?” cuando ya lo hizo; es como un gancho al hígado. Tampoco le digas a la mitad de la cita que se ve mal o que su blusa está medio rarita; recuerda que lo rarito es primo de lo feo. Si en verdad no se ve bien y le tienes mucha confianza, coméntaselo con mucho tacto, cuando todavía lo pueda arreglar, o bien hasta el final, porque le vas a amargar toda la noche, se va a sentir súper incómoda y no te la vas a acabar. |
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| otro detalle importante es jamás meterte con la complexión de la señorita. En caso de que esté medio pasadita de peso —30 ó 45 kilos arriba de su peso normal—, coméntaselo con cuidado, pero sólo si ya le tienes mucha confianza. Recuerda que este tema es tan delicado que muchos hombres han contribuido a que sus novias sufran bulimia o anorexia. Ayúdala, no la traumes. |
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| este punto es muy similar al de la ropa. Si parece que le explotó el boiler, no le digas que está precioso; mejor cállate y aguanta como los machos. Si se corta el pelo y queda tan espantosa que ella misma se da cuenta, te va a hacer la clásica pregunta: “¿Cómo me veo?” Si en realidad es evidente que está mal, di la verdad en forma sencilla: “Me gustaba más antes, pero no te preocupes, el pelo crece”. |
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| enfrente de ella no chulees a otras niñas y evita voltear a ver cuantos escotes pasen por tus ojos, aunque sean de concurso, por lo menos mientras ella te ve. Jamás hables mal de otra niña con la que hayas salido ni digas cosas como: “Ves a esa niña, salí con ella dos veces... es wilísima”. Aunque el adjetivo se quede corto con la soltura de la señorita, lo único que vas a lograr es que ella piense que así vas a hablar de ella. Sin importar tu experiencia con la chava que viste, si no puedes hablar bien de ella mejor no digas nada. |
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| no critiques a su familia ni de broma y tampoco hables mal de sus amigos con frases típicas como: “Tus amigos son unos nacos”; “Tus amigos son de flojera”; “Son unos idiotas”; “Son muy infantiles”. Acuérdate que aunque ella hable mal de ellos, irónicamente a ti no te lo perdona. |
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| menos con su hermana o su mejor amiga; eso lo pueden alucinar. |
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| nunca le hables mal, nunca le grites, y jamás le digas groserías cuando se peleen ni la hagas sentir menos frente a los demás. ¡No te luzcas con tus cuates! Tampoco se te ocurra comentar o bromear acerca de que tuvieron un faje o cualquier otra intimidad; la puedes hacer sentir súper mal. |
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| si te la acabas de ligar hace diez minutos, no se te ocurra tirarle el típico choro: “Eres la estrella más brillante del cielo” o “Si te hubiera conocido Hesíodo, te hubiera convertido en musa”. Eso les revienta; se les hace súper falso y las haces creer que lo único que quieres es llevarte a la musa, pero a otra cosa. Recuerda que son románticas, no idiotas. |
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