Volumen de los testículos:
dos centímetros cúbicos (de plano, nada para asustar).
Presentas calvicie inferior, o sea que todavía
no tienes vello púbico.
Los testículos y el
escroto dan su primer estirón: pueden tener un volumen de tres centímetros cúbicos o más.
El pene todavía anda como
dormidón: no crece mucho, así que evita usar una lupa… sería sólo un
espejismo.
El escroto se hace más
grande y arrugado; los testículos ya no llenan la bolsa.
La piel del escroto se siente diferente.
Puede aparecer vello púbico (tipo
“colados en fiesta de paga”: casi no se ven, pero ahí están).
El pene crece a lo
largo.
El pene y el escroto se
oscurecen.
Si no ha salido el vello púbico, ahora sí sale porque sale.
Si ya tienes vello, se oscurece y se
enchina —si eres lacio, tendrás doble personalidad, lacio por fuera y chino por dentro.
Esto pasa entre los
10 y los 14 años y puede durar de dos meses a un año y medio.
Los testículos siguen echándole ganitas y crecen todavía.
La bolsa del escroto cuelga más.
El pene crece y se ensancha.
El glande se desarrolla.
La piel del pene y del
escroto sigue oscureciéndose.
Por lo general, este rollo es entre los
12 y los 14 años.
Como veas tu pene en esta etapa, lo vas a ver
toda la vida. Ya está completamente desarrollado, así que cuando lo saludes repite:
“Bienvenido a la realidad”.
Los testículos tienen de
cuatro a seis centímetros cúbicos de capacidad y entre
14 y 27 milímetros de largo (si quieres comprobar las medidas, evita la regla T y la escuadra del juego de geometría... puedes poncharte uno).
El escroto ya se desarrolló por
completo.
El pene y el escroto siguen
oscureciéndose.
Esta etapa llega casi siempre entre los
14 y los 16 años; aunque hay algunos niños que empiezan a los
doce o trece y otros que terminan hasta los diecisiete o dieciocho años. No te
alucines, es normal.