La música de la fi esta está a todo mientras Rodrigo y yo platicamos, nos besamos, fumamos y bailamos cañón. Él tiene diecinueve años y yo acabo de cumplir dieciséis. Como a la una de la mañana siento que las cubas se me subieron y voy al baño. Rodrigo me sigue, entra detrás de mí y cierra la puerta, ni digo nada.
No protesto mientras él me besa.
Recargada contra la pared siento que su mano
me desabrocha el pantalón. A pesar de la jarra que traigo me asusto porque nunca antes he tenido relaciones
sexuales.  Al mismo tiempo, una serie de pensamientos pasa por mi mente: “Si ya lo dejaste entrar aquí cómo le vas a decir que no. Ahora, ¿qué vas a hacer? No vas a perder tu virginidad en un baño. Estás hasta atrás”. En eso, Rodrigo me jala fuertemente para acostarme sobre el piso. Siento el peso de su cuerpo encima de mí. Yo lucho, forcejeo, quiero gritar y salirme de ese lugar. Él me lo impide usando toda su fuerza hasta que, al fin, puedo sacar una pierna y logro empujarlo y salir corriendo...

Después de agradecerle a Martha, ahora de 27 años, su confianza para
narrarnos su experiencia, le preguntamos:

En general, cualquier tipo de abuso sexual no tiene que ver estrictamente con el sexo, si no que está más relacionado con un rollo grueso de poder. Ser víctima de una situación así es de las cosas más humillantes que te pueden suceder, pues los sentimientos de culpa y vulnerabilidad te pegan durísimo. Es importante que sepas:

Alrededor de 80% de las violaciones definidas como penetración sexual no deseada, ocurren entre personas que se conocen. Puede suceder entre amigos, novios o parientes. ¡personas en quienes confías!

El alcohol es un factor determinante en dos terceras partes de los casos de violación y abuso sexual. Éste, como otras drogas, puede nublar la razón o hacer perder la conciencia al grado de aceptar la violación o no resistirse a ella.

¡Aguas! En muchos casos, la mujer está dispuesta a llegar sólo hasta un punto del acto sexual; pero sucede que cuando decide detenerse al hombre le vale y la obliga a continuar. Por eso es importante decir de manera clara y fuerte: “No, no quiero”, y repetirlo cuantas veces sea necesario, para que quede constancia de que lo dijiste en caso de que se proceda legalmente.

Por un par de años lo bloqueé, me dañó mucho emocionalmente y, al mismo tiempo, estaba afectada por haberme mantenido en silencio. Sentía miedo y también culpa,
me di cuenta de que no me había
valorado y por mucho tiempo le
tuve coraje a los hombres.

Aprendí que era muy soberbio de
mi parte creer que podía ligarme a
quien quisiera y coquetear a mi
antojo como si fuera un juego sin
consecuencias.
Mira, el alcohol tuvo mucho que ver, yo estaba jarrísima. Aprendí que el abuso sexual se da fácilmente cuando hay
droga o alcohol de por medio.
El abuso sexual puede darse de diversas formas, hasta sin contacto físico de por medio. Por ejemplo: los comentarios que te incomoden, muestras de exhibicionismo, que te obliguen a ver determinadas imágenes, algún tipo de contacto físico, toqueteo de tus partes o simplemente ser chantajeada por alguien en posición de poder, por ejemplo, un maestro
a cambio de buenas calificaciones,
pasarte en un examen, etcétera.

Agencias especializadas en delitos sexuales dan servicio en la ciudad de México las 24 horas, todos los días del año. Te atienden mujeres que además pueden informarte sobre los centros de servicio en tu localidad.

Agencia 5: 01 (55) 53-45-56-56
Agencia 46: 01 (55) 53-46-82-40, 53-46-82-13
Agencia 47: 01 (55) 52-00-93-84, 52-00-93-72
Agencia 48: 01 (55) 53-45-58-30, 53-46-80-37
Agencia 49: 01 (55) 53-46-80-93, 53-46-80-37

Centro de Terapia de Apoyo a Víctimas de Delitos Sexuales
01 (55) 52-00-96-32 al 36

Comisión Nacional de Derechos Humanos
01 (55) 56-81-81-25, 54-90-74-00 01-800-715-20-00