Es el primer método anticonceptivo en forma de parche y se llama Ortho Evra. Te manda a través de la piel una dosis continua de las mismas hormonas que la píldora anticonceptiva (estrógeno y progestina), hasta el flujo sanguíneo por siete días. El parche está a la venta con receta médica y cuesta aproximadamente lo mismo que las pastillas anticonceptivas. (Como $230)
Previene el embarazo de las dos mismas formas que la píldora anticonceptiva: frena la ovulación, o sea, evita que los ovarios liberen óvulos para su fertilización, y además haciendo más densa la mucosa cervical, pone
               una especie de moco que hace más
                   difícil la entrada del esperma al
                       útero.
Debes empezar a usarlo el primer día que te baje o el primer domingo después de que empiece tu periodo, tu médico te dirá cuándo. Debes cambiarte de parche una vez a la semana, el mismo día cada semana, durante tres semanas seguidas, y en la cuarta semana no necesitas ponértelo. Suena complicadísimo, pero léelo dos o tres veces y ya le entiendes chido. La menstruación te llegará durante la semana sin parche.
El parche anticonceptivo es muy confiable y seguro: si lo utilizas correctamente, es igual de bueno que la píldora anticonceptiva, o sea, tiene una efectividad del 99%. Ha sido aprobado por la FDA de los Estados Unidos
                  (Administración de Fármacos y
                    Alimentos).
El parche es muy delgado, liso, de color beige y mide cuatro centímetros cuadrados aproximadamente. Es un método que puedes usar fácil, sencilla, y cómodamente bajo la ropa. Tú puedes elegir dónde ponértelo: en una pompi, en el abdomen, en la espalda o en el brazo, y puedes usarlo en un lugar diferente cada semana. Con él puedes realizar todo tipo de actividades como nadar, bañarte (no uses el pretexto del parche para estar de
cochinita) o hacer ejercicio
, pues no se
cae ni con la humedad ni con el calor.
 
Sus efectos secundarios son parecidos a los de la píldora y la mayoría no son graves ni frecuentes: reacción en el área de aplicación, o sea, te puede causar irritación. Náuseas, infección de las vías respiratorias, dolor menstrual o abdominal. Algunos de los efectos de mayor riesgo son: coágulos de sangre, derrame cerebral y ataques al corazón. Si fumas, aumentas el riesgo de graves efectos secundarios cardiovasculares.
Cuando estés lista para tener un bebé, habla con tu ginecólogo sobre cuándo dejar de usar el parche. Al igual que con otros métodos anticonceptivos, te puedes tardar un poco en quedar embarazada después de interrumpir el uso del parche.
El parche anticonceptivo no es lo mejor para todas las mujeres, por lo tanto debes consultar con tu doctor si es el método más conveniente para ti. No deben utilizar el parche las mujeres con un historial médico de coágulos sanguíneos en piernas (tromboflebitis), pulmones (embolia pulmonar) u ojos, diagnóstico o sospecha de ciertos tipos de cáncer (útero, vagina, bubi, hígado), dolor en el pecho (angina pectoral), derrame cerebral, hepatitis, hipertensión, diabetes, migraña, enfermedades del corazón o sospecha de embarazo.
Debes contarle a tu ginecólogo sobre cualquier otro medicamento que estés tomando, pues algunos pueden interactuar con el parche, haciéndolo menos efectivo en la prevención del embarazo o provocándote un sangrado irregular, entre ellos algunos antibióticos, los medicamentos para la epilepsia (Fenobarbital), los anticonvulsivos como topiramate (Topamax), carbamazepina (Tegretol), fenitoina (Dilantin) o fenilbutazona (Butazolidin) (Si, ya sabemos, ¡que nombrecitos!) y ciertos medicamentos contra el SIDA, y obviamente si tomas medicamentos contra el sida, no olvides utilizar también un condón. Bueno, siempre utilízalo, más vale prevenir ¿no?
Si te lo pones por primera vez, durante la primera semana debes usar una protección adicional, como condones, espermicidas o diafragmas.

Si olvidas cambiarte el parche puedes quedar embarazada. Después de acordarte, colócate inmediatamente un nuevo parche y durante una semana usa un método anticonceptivo extra.

Aplica el parche sobre la piel limpia y seca, siguiendo las instrucciones que vienen en la cajita. Para asegurar su efectividad, no debes colocártelo sobre un área de la piel donde vayas a ponerte crema, maquillaje, bronceador, aceite, lociones, polvos o cualquier otra “chunche”.