En un beso de amor lo primero es la delicadeza, como si se tratara del roce de las alas de una mariposa. Cuando por primera vez juntas tus labios con los del niño que te gusta es algo ¡guau! Concéntrate. Piensa sólo en el beso que vas a dar y ni de broma imagines qué opinaría tu papá si estuviera a su lado.
Empieza suavemente, con los labios cerrados o un poco entreabiertos y relajados. No se te ocurra comenzar con los labios húmedos, la boca abierta y utilizando la lengua. Si no, el niño va a decir: "¡Órale!"

Tómate todo el tiempo del mundo pero sé consciente de que los besos tienen una duración lógica, no te proyectes. Hay que saber terminar en el momento justo; así hasta se quedan picados y no te ganas el apodo de "La ventosa".
Utiliza tus manos como complemento. Hazle cariñitos, piojito y todo ese tipo de cosas.
Extiende el beso por diferentes partes de la cara, no te limites a los labios.
Trata de dejar un buen sabor de boca con un beso tierno, húmedo, calientito, romántico y con un letrerito de: "Regreso pronto".