Seguramente estás en la edad que descubres que los chicos son una más de las maravillas del mundo, no todos claro, hay excepciones, pero la hormona está turbo prendida y no sabes ni que te pasa, resulta que te gustan 10 de 15 niños de tu salón y crees muy dentro de ti que no puede ser, que estás cañona. Y lo peor del caso es que a las otras 14 niñas de tu salón también les gustan los mismos.
Resulta que de uno te gusta su manera de jugar fut, de otro te gusta el estilacho que maneja, de otro te late su voz gallofónica, la sonrisa del de a lado te pone loca, otro te parece súper chistoso, el otro es súper inteligente y el último maneja un cool que te parece fantasmagórico.
Esto pasa porque estás descubriendo tus gustos, no solamente físicos, porque probablemente uno sea morenito, y el otro chaparrito, y otro flaco y obvio no son hermanos entonces no se parecen ni tantito. Pero de todos hay algo que te llama la atención y al analizarlos te darás cuenta que tienen cosas súper buenas y otras que no te parezcan tanto.,pero simplemente sientes cierta atracción hacia ellos.
Lo importante es que descubriendo tus gustos empiezas a conocerte a ti misma, como que quieres ver de que lado masca la iguana, que es lo que te atrae, lo que te gusta o lo que no, con quien puedes platicar, con quien te sientes mejor.
Pero es una confusión bárbara porque todos te hacen sentir maripositas en el estómago, simplemente te encantan, pero no sabes qué hacer. Tienes que ponerte súper abuzada, tampoco se trata de que andes con todos para ver cual es el que más te late, eso no estaría tan padre.

Aquí es cosa de dejar que el tiempo haga de las suyas para que te des cuenta quien es el indicado, el que te haga volar sin separar las piernas del suelo, y el que te quiera portándose tal cual es y que te quiera por lo que eres.