En realidad los hombres de hoy son los de la prehistoria, nada más se rasuraron y se cortaron el pelo, porque no han cambiado mucho que digamos.

 

          Los hombres tienen una gran carga de testosterona, que es la hormona de la agresividad; es por eso que cuando algo les sale mal, para liberar ese enojo le pegan a la pared o dicen malas palabras. Mientras que las mujeres, frente a un problema tratan de alivianarse y crean cercanía emocional platicando. La mujer necesita sentirse apapachada, querida y escuchada. Mientras que el hombre en ese momento necesita aislarse y estar solo para tranquilizarse.

Como ves, la forma de ser de cada uno se da por influencia de muchas situaciones. La mejor manera de llevar una buena relación es comprender y aprender cómo es la otra persona para entenderla y aceptarla.