|
Muchas
veces |
|
|
Seguro que sabes de algún
mega oso
que hace alguien a quien conoces (o tú misma aunque sea tu mayor secreto) cuando está tratando de ligarse a un niño. No falta que estás clavadísima viendo al chico que te gusta, te le quedas viendo y no le quitas los ojos de encima, cuando voltea a verte le haces una miradita especial pero en eso… se te cae el vaso y haces un escándalo que provoca que el galán se te quede viendo pero con una cara que te dice más que mil palabras (¿eres una niña normal?). Tú, te mueres de pena y lo único que quieres es que pase algo peor en la mesa de al lado para que entonces tu galán deje de mirarte. |
|
|
Otro
súper mega ultra oso
es cuando ves al chico que te gusta, entonces disimulas y haces
como que ni cuenta te has dado de que está frente a ti. Te paras de pronto para ir al baño y aplicas la caminadita más sexy que te sabes, entras al baño, sales, te ves al espejo, te arreglas el pelo, te pones gloss en los labios y te lanzas dispuesta a “partir plaza”, te paseas por su mesa con un pasito especial, sientes que lo haces muy bien porque no deja de verte. De repente sientes que tu amiga llega por atrás y te da un abrazo súper fuerte al mismo tiempo que te jala hacia el baño. Llegando al baño reaccionas un poquito enojada y le preguntas en qué pensaba cuando decidió jalarte de esa manera si tu galán y toooodos sus amigos admiraban tu belleza. Tu amiga, que te quiere tanto, no te responde y sólo jala una cola de papel de baño que traías colgada porque se te atoró y ni cuenta te diste. ¡Qué oso! |
|
| Hay mil cosas que te pueden pasar mientras estás ligándote a un chico y ni cuenta te das. Por eso ¡pilas! Debes de tener muchísimo cuidado con cada cosita que hagas para que neta llegues a la meta y alcances esa banderita que dice: “Lo lograste, este chico ya te ve con ojitos de corazón”. | |