De un tiempo para acá te has percatado que tu casa se convirtió en la
Arena México,
en vez de vivir en la calle Poetas de la paz, ahora vives en la
Pesadilla en la calle del infierno.
Tus papás cada vez se llevan peor, tratan de convivir
lo menos que se puede,
porque de plano cuando
abren la boca para decir algo es para insultarse o
para discutir. Estar en compañía es como una misión
imposible y la intolerancia la venden a peso.

Además lo que se pone súper gacho es cuando te
meten a ti
a ser referí o árbitro, o que te piden que
tomes partida de algo que tu nada que ver.

El hecho de que se agarren del chongo a ti te hace
entrar en shock,
quieres correr al lugar más lejano
para no escucharlos, o simplemente desaparecer, o
incluso tener una varita mágica que haga que todo
vuelva a ser como antes.

Lo que puedes hacer es platicar todo lo que sientes, no guardarte esos sentimientos que te lastiman, además es probable que llegues a sentir miedo, coraje y soledad. Pero platicar con algún amigo o alguna persona de tu confianza que sepa escucharte es una muy buena opción que seguro te alivianará.

A lo mejor tus papás están muy en su rollo y no han tenido chance ni de voltear a verte,
te recomendamos que les platiques lo que sientes, y si no pueden o tu no
quieres, puedes escribirles una carta diciéndoles lo que estás pasando.

Es muy común que sientas que tu
mamá es la buena y tu papá el malo
o al
revés, ten en cuenta que en una separación
todos sufren y todos pierden.

Abuzada, no se vale que vayas a juzgar a tus papás como pareja, el hecho de que se
separen no implica que dejen de ser tu mamá y tu papá.

Es el mejor momento para aliarte con tus hermanos, están viviendo los mismo y apoyarse entre ustedes los hará muy unidos.