La mala noticia es que no eres la única que muestra ese particular interés en la clase, sino que todas tus demás compañeritas están en
las mismas que tú,
hasta las más flojas hacen la tarea, las más burras pasan y justo el día que tienen esa clase todas se arreglan como si fueran a una pasarela o a un desfile de modas.
El maestro simplemente es encantador, es guapo,
carismático, inteligente, maduro, galán, medio
tartamudo, peeeeeeero se lo pasan porque
la voz que tiene es angelical.

Obviamente los compañeritos del salón es la clase que más aborrecen, el tipo de encantador no tiene nada, su clase es lo más aburrida, y se encargan de boicotearla, portarse mal, burlarse y tirarle una que otra pedrada de vez en cuando.

Entonces esa clase se convierte en un circo, el maestro lo único que quiere es enseñarles que aracnofobia parte de arakno= araña phobia= miedo; es miedo a las arañas, las mujeres parecen compertir por el premio que es llevarse la mejor sonrisa del profe y los niños se esfuerzan por demostrar que es el tipo más tonto que conocen.

En todas las escuelas ha pasado algo así, están toda la bola de profesores a los cuales no les tiran un cacahuate, y está “El Profesor”, no importa si es el de deportes, el de artes plásticas o el del mate, su encanto le pone un plus a la clase.

Además todas terminan del chongo, porque a una le dijo que qué bien se veía ese día, a otra le dijo que le encantaba su sonrisa y a otra que era su consentida porque era linda e inteligente.

Lo que no está tan padre es cuando un
profesor se aprovecha de su autoridad o
del lugar donde está para seducir a alguna chica y conseguir algo más allá que una relación maestro-alumno.