Un atracón de comida significa rollos distintos para cada quien; por ejemplo, para una persona un atracón puede ser comer entre 1000 y 1500 calorías y para otra, comer una galleta

Estos episodios de atascarte de comida para luego vomitar, se hacen generalmente en secreto. Las personas bulímicas rara vez están pasadas de peso, aunque se sienten gordas. Quien padece esta enfermedad es inseguro, no se valora a sí mismo y hace las cosas para complacer a los demás. Piensa que la comida es un placer que no se merece y come de más. Esto provoca un sinfín de sentimientos: angustia, asco, culpa, vergüenza y falta de control personal. Por eso, purgarse o vomitar los aliviana un poco, los hace sentir en control y da la sensación de compensar, como ellos piensan, su “asquerosa” conducta.

Como los bulímicos se atascan y después se purgan o vomitan en secreto, mantienen su peso normal o arriba de lo normal y es más fácil esconder su bronca por mucho tiempo.

Los bulímicos van mucho al baño después de comer para vomitar, además, pueden tomar muchos laxantes y diuréticos en exceso; y generalmente tienen la cara hinchada, los ojos rojos y mal aliento.).

Mientras comen, los bulímicos se sienten fuera de control y pueden tener cambios de humor pues sienten culpa o depresión después de sus atascones y purgas. Algunos pueden alivianar estos sentimientos robando, mediante la promiscuidad, con el abuso de alcohol, drogas o metiéndole durísimo a las tarjetas de crédito