Las anoréxicas, por lo general sienten hiperactividad o depresión
; buscan la perfección, se fijan metas súper altas y sienten que tienen que demostrar su nivel de competencia. Si no pueden controlar lo que pasa a su alrededor por lo menos su peso sí.

Mucho tiene que ver con a imagen de la modelo delgadérrima y perfecta que sale en las revistas y demás medios de comunicación. ¿Ya sabes? Esa modelo que aunque se siente en la peor posición, nunca se le hace una lonja ni por equivocación del camarógrafo. Y también existe esa presión social que tontamente te empuja a imitarlas.

Bueno, aquí te platicamos algunos datos importantes que debes saber sobre la anorexia, pero sería bueno que le echaras un vistazo al
libro para que sepas más del tema
, que aunque parezca consejo de mamá, a todos nos puede pasar.
 
Tristemente esta enfermedad está cada vez más densa. Algunos estudios demuestran que este padecimiento afecta a dos de cada diez adolescentes. ¡Está cañón! ¿no? Además las estadísticas van en aumento.
 

Lo peor es que todos creemos que la conocemos; pensamos que con subir un poco de peso, la persona va a ser lo que era antes. Para nada. Esta frase es súper fuerte pero es real: "Una persona no tiene anorexia: la anorexia la tiene a ella". Si, suena horrible, pero es neto.

Las mujeres son las que más la padecen y se sienten indefensas ante ella; aprende demasiado tarde que las ganas no son suficientes para librarse de la enfermedad.

Es una enfermedad súper peligrosa, que cada vez, desgraciadamente afecta a más personas; se caracteriza por el terror a subir de peso o engordar. Las personas con anorexia tienen una idea súper distorsionada de su peso, tamaño y la forma de su cuerpo. Esto las hace restringir su comida al punto de casi no poder moverse por falta de fuerza. Esta enfermedad puede presentarse desde los nueve o diez años. Así que ¡aguas!, te puede pasar a ti, a tu hermana mayor o hasta a tu hermanita de 9.
Las personas que sufren de anorexia, llegan a estar hasta veinte por ciento debajo de su peso normal y verse y sentirse como hipopótamo, que grueso ¿no?