Ahora pintarte el
pelo es algo seguro y fácil, lo
complicado
es encontrar el color que le vaya bien a tu imagen y el que se ajuste a tu bolsillo.

Ponte muy abuzada, porque el color que veas en la cajita del tinte no es el que te va a quedar en la cabeza, te lo decimos para que no te vayas a llevar una fuerte decepción…
El color que tendrás depende de tu color natural así que puedes seguir el consejo que viene en todas las cajitas. Toma un mechón de tu pelo y píntalo, déjatelo un día y si te late pues te lo pones en toda la cabeza.
Fíjate bien, si tu tono es negro o café muy oscuro y quieres ser una rubia despampanante toma nota, no puedes lograrlo a la primera, por eso vemos en la calle tantas cabezas con tonos naranjosos o cobre, que la verdad no se ven tan padres.
Si quieres un cambio tan brusco no es tan sencillo y para que quede bien debes hacerlo con un profesional en un salón de belleza donde con peróxido deberán desaparecer tu color natural para después aplicar el tono que quieres.
También toma en cuenta que el pelo se te va a maltratar y necesitarás uno que otro tratamiento.
Escoger el color de pelo que vaya de acuerdo al tono de tu piel es un arte, hay personas que se dedican a eso y ganan mucho dinero, pero aunque tu no seas una experta, puedes saber qué tonos se te ven mejor que otros.
Te recomendamos que si quieres un tono más claro no lo hagas de sopetón, intenta bajar poco a poco, o sea, si eres castaña, intenta con un claro dorado para ver si te gusta y que no salte tanto.
Si se te pasó hacer la prueba del mechón y te pintaste todo el pelo y quedó peor que una película de terror, TRANQUILA, está bien que llores 5 minutos por los rincones de la amargura. Pero si de plano está tan malón, pídele a alguien que vaya a comprarte otro tinte de tu tono y problema solucionado.
Cuando encuentres el color que te convence al 100% te recomendamos que uses un shampoo que sea especial para pelo pintado.