Nuestro estilo de vestir va evolucionando, y conforme vamos creciendo va cambiando, o sea, por más que te encante el vestido de Cenicienta que te trajeron los Reyes hace 10 años, no te lo vas a llevar a los 15 años de tu mejor amiga. Ni tampoco vas a poder traer los shorts y los tenis que te ponías todas las tardes para salir a jugar a la comidita con tus amiguis de la cuadra.

Y aquí entra esta famosa frase, ponte muy buza con las actividades que haces para estar ah-doc y no regarla. Debes tomar en cuenta que no puedes ir a jugar tenis en traje de baño y aletas, ni a nadar con raqueta y faldita, por más cute que sea.

Probablemente tengas un estilo fresón y te acomoden los jeans monos, con alguna blusita, o suéter, taconazo (claro, siempre y cuando hayas ensayado para que no camines como pollo espinado) y por último algún accesorio que combine con lo que traes, sin olvidar el último toque coquetón que es la bolsa.
O probablemente te acomode un look más sport, como los jeans flojos acompañado del tenis, calcetines de tu caricatura favorita, una playera con algún comentario de lujo como: “ la que es linda es linda” o “ qué difícil es ser yo”. Un suéter o sudadera que combine con lo que traes y ya estás lista para lo que venga.

Igual te late el look más pandrosón, con los jeans extremadamente sueltos, que incluso sirven de trapeador de tanto que se arrastran, playeras más sueltas con algún ídolo del rock, o algún revolucionario famoso como “el che” o el subcomandante Marcos. Los tenis que te encantan por lo viejos que están, que hasta hablan los pobres. Te hagas un corte locochón de pelo y te lo pintes de un morado a la Barney, o te lata la onda de las perforaciones y tatuajes. (En este caso ponte buza caperuza para que no vayas a un lugar donde te puedan lastimar o contagiar por falta de higiene, chécalo en el Quiúbole para chavas en la página 158).

El chiste de esto es que vaya todo junto con pegado, que te sientas cómoda y lo más importante que seas tú misma. Aprender también que hay ocasiones especiales en las que aunque no te lata tienes que ponerte el vestiducho largo para ir a la pachanga de los 25 años de casados de los tíos, de tus vecinos. O tampoco vas a ir con tus amigos a la lucha libre o al estadio con jeans embarrados y taconazo para que levantes pasiones ocultas.