|
|
|||
|
Cuando te ves en el espejo, además de ver tu reflejo ves también tus pensamientos y sentimientos. Todo afecta: desde el humor en el que estás (procura no hacer este ejercicio cuando estés en tus días), lo que opinan los demás de ti, la buena o mala luz en la que te ves, lo que tu mamá te decía de niña, igual la bronca por la que estés pasando; es más, hasta el comentario mas mínimo de alguien te puede hacer sentir la princesa del cuento o de plano la bruja. Y de forma consciente o no, consultas tu imagen en todos lados: en el espejo, en el vidrio, en los lentes de tu mejor amiga, hasta en un charco callejero o en el papel aluminio de tu sándwich. Buscas el reflejo real o mental varias veces al día. |
|||
| Algunos psicólogos dicen que hasta 33 por ciento de nuestra autoestima está directamente relacionada con nuestra imagen corporal (o sea, Brad Pitt debe sentirse muy bien). Esto quiere decir que el cómo te valoras a ti misma está ligado a cómo crees que te ves. Y si la imagen que percibes es mala, lo más seguro es que pienses que te ves fatal. El asunto es que para verte y aceptarte como eres, es básico aprender a mirarte objetivamente y a separar la negatividad de tus pensamientos (o lo que es lo mismo, "no te claves"). Y para esto hay que identificar algunas de las broncas de pensamiento más comunes. A ver si ubicas alguna: | Pensamiento todo o nada: "O soy talla dos, o de plano estoy hecha una marrana." Hay que aceptar que el mundo no es blanco o negro; el mundo tiene muchos tonos. Si no te das cuenta, con nada de lo que hagas vas a estar a gusto. Maximizar lo negativo: cuando sólo ves los aspectos negativos, o sea, que cualquier defecto se convierte en lo que te define. "No importa si ya bajé de peso, si mi piel está mejor, si me saqué la lotería, si Luis Miguel me tira la onda, ¡no! Todavía me siento mal porque mi nariz es grande." Al ver sólo lo que no te gusta de ti, puedes ignorar todo lo bueno y bonito que tienes. | ||
|
Personalizar todo: cuando te sientes responsable o te enojas por cosas que no tienen nada que ver contigo y lo relacionas con todo. "No se sentó junto a mí, ¡chin!, seguro porque hoy me veo mal o porque mi dedo chiquito del pie est* m*s grande que el gordo... ¡Ay, odio mi dedo chiquito!" Hacer conclusiones irracionales: "Seguro que no se ríen del chiste, se están riendo de cómo se me ven mis patas de hilo en esta mini falda." Hacer esto no sólo te enoja, sino que lo piensas tanto que tú solita logras que la gente termine viéndote las piernas y pensando que están laquísimas. |
|||
|
Entonces, lo que pensamos, conscientemente o no, afecta cómo nos sentimos y cómo actuamos. Así que la próxima vez que te sientas cada vez peor con tu imagen detente, trata de identificar los pensamientos negativos y cámbialos por pensamientos buenos. ¿Te late? |
Ver todo como el peor de los escenarios y exagerar: "Como he subido dos tallas desde las últimas vacaciones, seguro el cinturón del avión no me cierra y van a tener que cancelar el vuelo por sobrepeso. Mejor ¡no voy!" Generalizar lo negativo: exagerar los resultados de una mala experiencia y llevarla a otras cosas que no tienen nada que ver. Por ejemplo: "Mi último novio me dijo que no le gustaban las morenas, así es que lo más probable es que a la mayoría de los niños tampoco les gusten, por lo que no voy a poder tener otro novio ¡jamás! (¿y si me mudo a África?)". |
||