El bracket convencional está formado por una base con una malla que permite que se pegue
a los dientes,
una ranurilla para la ubicación del arco y unas aletas o ganchos que permiten fijar elásticos o ligaduras.
Los brackets son elementos metálicos o cerámicos que van soldados a las bandas o pegados directamente sobre el diente, sirven para enderezar la chuecura de los dientes.

Hay algunos que no son metálicos, son de óxido de aluminio policristalino (uórales), llamados cerámicos, que no cambian de color porque hay otros plastificados que se manchan con mucha facilidad.

Y para no dejar detrás la física recuerda que
a toda acción corresponde una reacción, o sea, por un tiempo determinado
usarás brackets, pero por el resto de tu vida tu sonrisa será perfecta
.

Entonces es cosa simplemente de tener mucho cuidado, mucha, mucha higiene, y a estar detrás del dentista preguntando todo, todas tus dudas, para que el tratamiento sea exitoso y tengas luego un mantenimiento exitoso también. Puedes escuchar millones de experiencias y de mitos acerca de traer aparatos en la boca, habrá quien te diga que no le pasó nada, o que a la mejor se le hinchó un poco la boca o de plano habrá otros que te digan que es terrible, que duele a morir y que es de las peores experiencias de su vida.

Puede ser doloroso, no te lo vamos a negar, pero es cosa de que te acostumbres, la belleza duele, tampoco se trata de que sufras como María Magdalena, pero son pequeños sacrificios que te traerán grandes beneficios en un futuro.

Ya que los tengas puestos es muy, muy importante seguir con las instrucciones del dentista, por nada del mundo se te ocurra que en un ataque de estrés, histeria o enojo decidas arrancártelos, te puedes lastimar mega cañón o puedes hacerte un daño irreparable.

Y nunca está de sobra recordar que la higiene bucal es importantísima, cepillarse los dientes después de cada comida además de cuidar a tus dientes, hace que tu aliento no esté tan gacho.