Se puede prevenir de alguna manera. Cuando tu papá o mamá te dicen que sufrieron de acné, es más probable que tú puedas sufrirlo también, por lo tanto te conviene lavarte la cara y cuidarte desde el principio.

 Generalmente en las niñas se puede presentar un año antes de la primera menstruación, eso se considera como un acné que se está presentando en forma prematura. Cuando el papá o mamá han tenido acné incluso en una bebita se puede producir acné, que se llama acne neonatorum y se produce por las hormonas que le pasa la madre a través de la barrera placentaria, pero no es tan grave la bronca porque de bebé no te quieres ligar al del cunero del al lado. En otras palabras una beba puede tener lesiones de acné y hay que tener un tratamiento súper específico.

Cuando estás chavo es la etapa de la vida en que es más frecuente tener espinillas (lo sentimos, es una muy mala noticia pero así es), y el acné se puede tener en cualquier época de la vida.

Casi siempre, lo primero en salir son los puntos blancos o puntos negros que son las primeras lesiones y se producen en la zona folículo pilo sebáceo (donde salen los pelitos). Son horribles ¿no?

No, para nada. Lo único que provocas cuando hacemos eso es que salgan granos y espinillas y esos son más grandes y vistosos. Además, "apachurrarnos" granos, espinillas o puntos, nos puede producir una infección secundaria por otro tipo de gérmenes. Y si te ve tu novio o algún galán no te imaginas el asco que le va a dar.
Hay muchos motivos por los que nos salen estos “inquilinos”, por ejemplo, el factor hormonal, la testosterona que tenemos tanto el hombre como la mujer. Si, así como lo ves, las mujeres también producen hormonas masculinas en poca cantidad pero también la producen. ¿Lo sabías? Además se agrega el factor infeccioso; las personas con acné tienen un germen bacteriano, en el que además hay un aumento de la secreción sebácea, o sea, de grasita.