¿Te has puesto a pensar en el trabajazo que tienen nuestros pies? Pobres!! Está cañón, nos cargan todo el día, están encerrados en unos zapatos que apenas y los dejan mover poquito los dedos y por si fuera poco, nunca les ponemos atención. Además, si los consentimos, se ven más bonitos.

 
Los pies siempre se sienten mucho mejor con un buen masaje. Son sensibles, delicados, pero a la vez súper resistentes. Y ¿sabes? la planta de los pies (no nos referimos a ningún honguito, sino a la parte con la que pisas), tiene un buen de terminaciones nerviosas que con sólo tocarlas te dan una sensación riquísima de relax en el cuerpo.

Es importante que cuando decidas dar un masaje a tus pies, tengas buena actitud, positiva, para que de verdad valga la pena. Calienta tus

  manos un poco antes de tocarte los pies para 

                que no llegues al techo de un brinco. Lo

                       más rico es dar el masaje con 

                              aceite o crema. Te

                                   recomendamos el aceite de

                                        almendra.

Desliza (resbala) las manos en el pie desde los dedos hasta el tobillo. Repite las veces que quieras o hasta que sientas el pie relajado y cálido.

Levanta el pie con una mano y con la otra ayuda a que de vueltas, de izquierda a derecha y al revés.

Con el dedo gordo de la mano (pulgar), aprieta distintos puntos de la planta del pie y hazlo por toda la planta.

Usando los dedos índice (con el que señalas y dices “yo”) y el dedo medio (el dedo grosero) presiona con movimientos circulares el área del tobillo.

Tómate tu tiempo para darle un pequeño masajito a cada uno de los dedos del pie. Al final estira cada dedo, pero leve, con cuidado de no lastimarte.